Fundación Sandra Ibarra Cáncer

Las cuentas de la felicidad. Entrevista a Sandra Ibarra

Podríamos describir a Sandra Ibarra como una mujer hermosa, amable, atenta, con don de palabra, elegante… Pero sobre todo, como una luchadora incansable, como una mujer enfrentada a la adversidad, con esperanzas y con un gran sueño: escuchar algún día que el cáncer tiene cura.

Con tan sólo 20 años, le fue diagnosticada una infección en la sangre, leucemia, un tema tabú para la sociedad en ese momento. Se recuperó, aunque aún no sabía que 7 años más tarde confirmarían su recaída. Volver a empezar, pero con aceptación, con los recuerdos y lo aprendido ya en su mochila, y con esperanza y ganas de vivir. Hoy, 12 años después, es una mujer fuerte, que no cree en estadísticas, concienciada. Por eso, en 2008 creó la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad frente al Cáncer, con la que Centros de estética Maria Padilla colabora, para recaudar fondos para la investigación del cáncer.

Hace unos días tuvimos el placer de hablar con ella de todo esto y de sus hábitos para cuidarse.

 

Conocemos tu lucha contra el cáncer y, ahora que han pasado más de 12 años desde tu recaída, ¿Cómo recuerdas esos momentos? ¿Ha cambiado tu forma de la enfermedad desde entonces?

Fue uno de los momentos más duros de mi vida, cuando no se decía la palabra cáncer, notando incluso que la gente no me daba la mano por si era contagioso. Es cierto que la juventud me ayudó a superar la enfermedad, irlo asumiendo, utilizar todas las herramientas emocionales (optimismo, esperanza). El segundo ya sabes lo que es, y te preguntas “¿sobrevivir a 2?”. Subir a las 6ª planta del Hospital Princesa, en el que entras y no sabes si vas a volver a salir. Te acecha algo que todos sentimos en muchos momentos: la incertidumbre.

Pero quería vivir, vivir cada día. Recuerdo cuando se lo dije a mi madre y ella me abrazó, lloramos juntas y al día siguiente comenzamos el tratamiento. Ella ha estado ahí, siempre.

Tuve la suerte de contar con un donante de médula, mi hermano, y funcionó, aunque aparecieron complicaciones en el hígado, riñones, pulmones, ojos…

Eso fue lo peor, las complicaciones, destrozarte el sistema inmunitario, un proceso duro y largo, aislada porque te quedas desprotegida. En mi caso, llegué a quedarme sin lágrimas ni saliva.

Nunca he pensado que no iba a salir adelante. No conocemos el futuro y siempre pensamos que va a ir bien, es la esperanza. ¿Por qué no en el cáncer? Hay que reinventarse, no te cambia el cáncer, cambias tú. Podemos ser victimas de la adversidad o protagonistas de nuestra vida.

Hoy en día, me quedo con que estoy aquí y con calidad de vida.

 

El apoyo a pacientes con cáncer y sus familiares es fundamental, ¿Cuál es el papel de la Fundación en este caso? ¿Qué acciones lleváis a cabo?

Planteamos, sobre todo, que exista un protocolo para informar al paciente sobre su enfermedad y las consecuencias del tratamiento.

Organizamos acciones vinculadas a programas para fomentar hábitos saludables, detención precoz del cáncer, y concienciación a la sociedad de que se puede hacer mucho por nuestra salud.

 

En este momento de la conversación, Sandra nos resalta algo muy importante y por lo que llevan luchando desde la Fundación durante todos estos años:

Debería existir un enfoque integral de la enfermedad. Es decir, que el cáncer se trate de una forma multidisciplinar, que los profesionales tomen decisiones conjuntas para minimizar los efectos secundarios en el paciente (efectos primarios como Sandra los llama), que son limitantes en el día a día, para que el pacienete, una vez superada la enfermedad, pueda volver a ser la persona que siempre fue. Porque lo que de verdad te deja mella son los efectos y la falta de información. Por ejemplo, no existe un protocolo que te informe de la donación de gametos (óvulos o espermatozoides) antes del inicio del tratamiento.

 

Desde el inicio de la Fundación, ¿cómo ha evolucionado la concienciación y lucha frente a la enfermedad?

Todos nuestro fondos están destinados a la investigación y prevención de los cánceres, porque hay muchos en los que hay tan pocos casos que apenas son investigados. Hemos conseguido visibilizar la enfermedad y transmitir que durante ella, y después, siempre hay vida.

Hacemos hincapié en la detección precoz y en cuidarse porque, por poner un ejemplo, la falta de actividad física te puede llevar a la obesidad, relacionada con muchas enfermedades. O el sol, relacionado con el melanoma, ¿cómo existen aún cabinas de rayos UVA? También recibimos noticias positivas y es que, desde la entrada en vigor de la Ley Antitabaco, se ha reducido los casos de cáncer de pulmón entre un 30 y un 40%.

Hay que decirlo, que todo el mundo se conciencie de que podemos colaborar con nuestra salud, en nuestra mano está el cuidarnos. El cáncer es la enfermedad de nuestro siglo y, por eso, trabajamos para que forme parte de los objetivos del milenio.

 

Una investigación constante y la concienciación para prevenir la aparición de la enfermedad, ¿En qué proyectos estáis embarcados en estos momentos?

Este verano dotaremos, como cada año, a una hospital de la tecnología necesaria. Organizamos congresos, realizamos campañas de concienciación.

Contamos con los Programas Fundación Sandra Ibarra: fomentar hábitos alimenticios, práctica de deporte, actividades para niños, cursos gratuitos para pacientes, venta de regalos solidarios, celebración de conciertos y espectáculos…

Todo ello para recaudar fondos destinados a investigación, prevención y asistencia al paciente, esto último a través del apoyo a entidades para que puedan seguir desarrollando su labor, así como a la concienciación social. El objetivo siempre es aportar fondos a la investigación del cáncer.

 

¿De qué manera pueden colaborar pacientes que han superado el cáncer, familiares o cualquier persona anónima con la Fundación?

Con el programa “Haz algo extraordinario”: hacerte socio, voluntario, donante, organizar actos… Lo mejor que sepas hacer, compártelo con la sociedad para trabajar por el bien social.

La investigación, el aportar fondos, es para todos. Invirtiendo la cantidad o el tiempo que puedas, estás invirtiendo en ti, en tu hijo, en tu pareja, en tu amigo.

Contamos con personas del entorno de la Fundación, supervivientes, amigos que, de una forma natural, celebran actos para recaudar fondos, o se casan y donan lo que han aportado sus amigos y familiares. Por eso, todos podemos ayudar, de la mejor forma que creamos. Los pequeños gestos cambian el mundo.

 

En tu caso, ¿Qué tratamientos o rutinas realizabas durante la enfermedad? ¿Y en la recuperación?

He tenido una actitud colaborativa con la enfermedad trabajando desde la nutrición, la actividad física y el estado emocional; hasta rutinas para la hidratación. He llegado a bañarme con 3 kilos de sal, tomar aloe vera…

A raíz de la enfermedad, comienzas a entender lo que te sienta bien, lo que te ocurre. Pones medios para seguir adelante, te mueves, hidratas la piel, tomas batidos con vitaminas y nutrientes…

Se dice que somos lo que comemos, pero yo voy un paso más, somos lo que absorbemos. No se tratar sólo de comer, sino de elegir lo bueno y encontrar el equilibrio escuchando a tu cuerpo.

 

¿De qué manera puede llegar a afectar el aspecto físico durante la enfermedad?

Cuando una persona está mal psicológicamente, lo primero que hace es descuidarse físicamente. Hay muchos pacientes que no salen de casa, no por la enfermedad, sino por el tema estético. Es importante que te veas lo mejor posible, porque hay momentos en lo que es difícil verte guapa, pero no hay que perder la dignidad, hay que mimarse, seguir unas rutinas de cuidados.

 

Desde Maria Padilla, como empresa solidaria, y tras atender a diario a personas preocupadas por el cuidado de su cuerpo, ¿qué podemos hacer para colaborar aún más en la concienciación?

Concienciar sobre la importancia de la dieta, el ejercicio, el beber agua, dejar de fumar, tener hábitos saludables. Seguir queriéndote.

 

Para terminar, ¿qué mensaje le trasmitirías a nuestros lectores y clientes?

Se puede hacer mucho por la cosa más importante que tenemos que es la salud. El cáncer es un problema de todos, y colaborando estás invirtiendo en ti.

Mi deseo es que a todos nos salgan las cuentas de la felicidad, que encontremos un motivo para vivir, para luchar y vivir con calidad.

¡Muchas gracias Sandra!

Os animamos a todos a reflexionar sobre las palabras de Sandra, sobre la ayuda que tanto se necesita para seguir apoyando la investigación del cáncer. Podéis encontrar todo la información sobre la Fundación y aportar vuestro granito de arena en:

www.fundacionsandraibarra.org